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Eso es lo que hay

¿Cómo se llamaba?

César Romero en General con fecha 08/marzo/2009 - 9 comentarios
Etiquetado con: general

No os pasado nunca que os encontráis a algún conocido por la calle y no os acordáis como se llama.

Yo creo que éste es un escenario muy común para la mayoría de los mortales, sean de los colores, culturas, religiones… que sean. Es que no conozco a nadie que no le haya pasado alguna vez. Vas tranquilamente por la calle y de repente aparece, así como de la nada, una cara conocida y sonriente. Y la cosa es que te suena su expresión facial pero no le acabas de poner nombre. Según como se propicie la situación puede resultar más o menos incómoda, por eso a continuación os voy a proponer, amiguitos y amiguitas, una serie de consejos que os serán muy útiles:

Primero hay que ponerse en situación, imaginemos un encuentro casual y callejero. Tú, vas hacia el norte y al sur vislumbras a la figura conocida, que no reconocida. Avanzas hacia el o ella y según te vas acercando, aprecias que vuestras miradas se cruzan pero no se entrelazan. Puedes en ese preciso momento resolver la papeleta de manera rápida y rotunda. Subes ligeramente la parte superior de tus cejas, le miras de forma fugaz y rematas con un contundente “einnnnn”. Esta expresión aunque pueda parecer un poquito simple y ruda es muy resultona porque a la vez que le estás saludando y no estás siendo descortés, le estás comunicando tu nula predisposición para una comunicación  que vaya más allá de un monosílabo.

Bien, si por el contrario, os encontráis en la misma situación (tu pal norte y el conocido desconocido pal sur) y antes de que de tus labios salga ese inapelable “einnnnn”,  el amigo sin nombre se adelanta y te para en seco con gestos de “que pasa tío, cuanto tiempo”, se complica  la cosa.

Tenemos ante nosotros una situación compleja pues ahora hay que pensar y hablar más allá del monosílabo. No hay que flaquear, uno debe de empezar la conversación con seguridad, como si pudieras recitar de carrerilla su árbol genealógico hasta la cuarta generación. Le dices, “¿que tal?, cuanto tiempo”.

Buen comienzo. No te has aventurado a iniciar la conversación en plan kamikaze con un nombre al azar, a ver si cuela.

Seguimos. Según la respuesta que te ofrezca el conocido sin nombre, podrás casi averiguar ipso facto, si estáis empatados o no a desconocimiento mutuo. Me explico, si te contesta con un “vamos tirando ¿y tú?”, casi podríamos afirmar que el susodicho está igual de desorientado que tú, y a su vez,  está pasándote la pelota pa que lleves la iniciativa y seas el primero en cagarla. Ante ese reto, ni puto caso, se le dice diplomáticamente “va bien la cosa” y te quedas callao como un zorro durante unos segundos, que parezcan minutos, u horas si me apuráis. Al capullín sin nombre, porque es que ya te está tocando los…, se le aflojará la vista ante tu pasividad de jugador profesional de ajedrez y si no decide seguirte el juego de miradas silenciosas, se retirará con un “bueno, hasta luego que tengo prisa”. ¡Ahí está el tío!. En ese momento te puedes sentir como si hubieras ganado Gran Hermano V y soltar pa tus adentros (lo puedes gritar si quieres también, en plan Titanic), “chúpate esa, mamona”.

Vale, hasta ahora todo bien, nos hemos enfrentados a las dos posibles situaciones conflictivas y hemos salío victoriosos,  pero y si el que va pal sur te para, así de imprevisto, a traición, te abraza, se atreve incluso a darte dos besos y culmina el ataque con un “!que alegría verte, cuanto hacía que no nos veíamos……”.

Si, los puntos suspensivos son tu nombre, y además no sólo lo ha pronunciado, es que te ha dado un abrazo que casi te parte en dos y se ha permitido incluso el lujo de besarte. Sólo le ha faltado decirte que se quiere casar contigo en la catedral con traje de rayas diplomáticas.

Y tú, mientras tanto, anonadado por la situación, en bragas que dice el pópulo, sin recursos porque es que no tienes ni puta idea de cómo se llama, a pesar de que te suena su cara un montón  pero eres incapaz de ponerle título, ¿que haces?.

Bueno, ante todo mucha calma, que los nervios no nos traicionen. Como decía antes, nada de suicidios públicos, no puedes quedar en evidencia, así que no te aventures por pura deducción estadística a llamarle Pepe, Antonio, Paco o cualquier otro nombre sin chicha ni limoná. No, ese no es el camino, yo os propongo un ejercicio mental que aunque os pueda parecer algo complicado y lento, puede salvaros el culo en esta complicada situación.

Como no sabéis su nombre y mucho menos el mote por el que le conocían en el colegio, vamos a continuar el efusivo inicio del casual encuentro, apelando al común denominador, al “!Quillo que pasa!”.

Este es un buen atajo pero no te resuelve el problema, ya que más temprano que tarde, el efusivo desconocido te va a poner contra las cuerdas y no vas a tener más remedio que llamarle de alguna manera más personal.

Comencemos, por tanto, con el ejercicio mental. Aspiramos fuerte y empezamos, como si estuviéramos en clase de lengua, a repasar el abecedario (todo este ejercicio, recordadlo, es mental, decirlo en voz alta sería vuestro finiquito social). Pa no liarnos comenzamos con la primera, la a, …. ¿nada?, pos a la b, “¿Bartolo?..., no,  a ver si el joío me va a dar un premio y todo”, seguimos con la c, “c de…, de cabrito, este lo que es un cabrito por tenerme aquí haciéndome pajas mentales con su nombre”. Y si no resolvemos antes el enigma, así hasta la última, la z de Zoroastro, que no es seguro su nombre pero como estás tan nervioso no te has acordao de otro nombrecito en ese momento.

Situación: la conversación sigue su curso normal, has dado una primera vuelta al abecedario sin ningún éxito, le has dicho tanto quillo que sólo te falta tatuárselo en la espalda, y pa colmo, debido a tu creciente nerviosismo, el sudor ha traspasado ya con creces tus sobaquillos y tienes debajo de los mismos, dos tortillas camperas recién salías de la sartén. Estás quedando en evidencia chavá y se acerca el final del trayecto. ¿Cómo te vas a despedir?, ¿vas a volver a llamarle por vigesimoquinta vez, quillo?.

Pues ante esta disyuntiva, queridos amiguitos y amiguitas, y para finalizar mi exposición, creo que sólo nos queda hacer una cosa: poner cara de besugo, mirar fijamente a nuestro conocido desconocido y soltarle un “hasta luegooooorrrrrllll”.

Comentarios

jajajja, éste post lo tenías en una notita en el frigo?,

jajaj, muy bueno, muy bien contao,

A mi me pasó eso el viernes en el Arenal con un chico. Directamente, conforme se acercaba a mi, fui poniendo cara de dos besos y así se los planté y luego le dije ¿Se que te conozco, pero no se de qué?. Y él, que es de los que tienen buena memoria, me dijo: de la Consejería. Jajaja, a pesar de que sabía a que consejería se refiría, hice la pregunta: ¿de empleo?. Después fuí a Triana, y me volvió a pasar. Éste me salío enseguida: éste es de la Consejería, pensé. No me pregunté nada más. También le planté dos besazos. Soy asín.
Todavía no recuerdo el nombre de ninguno de los dos y he repasao el abecedario un par de veces.

Un beso, cesitar

loleison | 09-03-2009 08:51:22

césar...vamos a ver.
te encuentras bien?
te das cuenta de lo que has escrito?
mmm...me preocupas.
por cierto...el otro día, cuando nos encontramos, me llamaste "quillo" como twenty aces...
serás mamón


LUISperillaNAVARRO | 09-03-2009 11:25:44

La táctica siempre es dejar que el otro o la otra hable hasta que se descubra. Cuesta, pero no falla. Muy bueno lo del abecedario, Zoloastrooooooooo!!!

chachiquesí | 09-03-2009 22:00:29

quillo tienes futuro escribiendo monólogos. Cuando he empezado a leerlo no sabía que lo habías escrito tú, porque pinché en el enlace del correo que mandaste y no me fijé. En fin, un crack el cesarín ;).
Salu2 der deivi sampiter.

skysthelimit | 10-03-2009 18:43:50

Pero chico, ya era hora. Ya me podías haber avisado el otro día que me he vuelto loco loco loco en la inmensidad del ciberespacio. Localizado, a contar historias e historietas diver, que falta nos hace. Un admirador

olepapa | 11-03-2009 00:50:18

qué arte tienes QUILLO¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ Nos vemos esta noche, qué ilu... Besitos

Merchita

Merchita | 11-03-2009 11:13:23

Olepapa, que el otro día no caí, como al gran Dinio le pasa, a mi la noche también me confunde. Y pa admirador, un servidor, que no se si he hecho bien en ponerte en la recomendaciones blogueras, que te me vas a llevar a toda la clientela.

Esoesloquehay | 12-03-2009 21:08:54

Creo que las relaciones entre olepapa y esoesloquehay también deberás tenerlas en cuenta dentro de ese nuevo hombre que se avecina: uber.... sexual.

Salute

Luigi | 16-03-2009 14:27:18

Luigi, te apuntas o qué? Tres ubersexuales. Te imaginas tol día en pijama haciendonos cosquillitas en los antebrazos mientras vemos Fama y hablamos de las tías del bestiario. A mí na más que de pensarlo me corren unas mariposas por el estómago que no sé yo si se me va a cortar la digestión, de la felicidad que me entra vamos

olepapa | 18-03-2009 00:30:02

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