El otro día, casualmente, me encontré leyendo un artículo de una revista de belleza y moda. No se porqué razón reparé en la lectura de la revistita en cuestión, si yo nunca leo estas cosas. Me sorprendí a mi mismo, la verdá. Pero lo que más me fascinó no fue eso, no. Acababa de descubrir mi vocación oculta, mi auténtica seña de identidad, mi meta en la vida: ¡Quiero ser un ubersexual!.
Pa situarnos, ¿que es un ubersexual?. Uber viene del alemán y significa en español cañí “sobre” y sexual, pues….. eso, sexual. O sea, que por un lado está sobre y por el otro sexual, es decir, sobresexual, por encima de lo sexuá. Qué, ¿cómo os habéis quedao?. Vaya descubrimiento, eh.
Estamos ante el hombre, no ya del siglo XXI, que va. Estamos hablando del prototipo perfecto que toda chica actual y moderna quiere tener a su lado para que la comprenda, la mime en los momentos de incertidumbre, la asesore sobre que combina mejor, si la falda larga con jersey de cuello vuelto o el lila clarito con el azul cielo. Y todo esto, no os lo perdáis, sin perder un ápice de masculinidad.
El ubersexual auténtico ha superado por completo los parámetros de la metrosexualidad. Se cuida pero no se vuelve loco si llega tarde a su cita semanal con la estiticien (reviento si no cito esta palabra) para quitarse esos pelitos de osito de peluche que tan poco se llevan. Él prefiere cuidarse tanto física como espiritualmente. Es el cóctel perfecto.
Igual se interesa por la última obra de teatro que han estrenado, que te pregunta, a ti “¿cómo estás preciosa?”. Y tú, aunque te lleven los demonios porque acaba de venirte la regla, interiorizas esa mala ostia que te entra siempre que estás mala y le contestas con una dulzura que ni Laura Pausini en sus momentos más románticos “un poco malita pero a tu lado se me quita todo”. Y esto, mentes maliciosas, no es cursilería ni ñoñería de telenovela vespertina. Esto es la superación del eterno conflicto hombre-mujer, la simbiosis perfecta.
El hombre ubersexual, además de todas estas atenciones, está preparado para responder con versatilidad y exquisita elegancia en los momentos de más intimidad. Si quieres ternura, él va a ser un molletito de Antequera. Si quieres fuerza y pasión de gavilanes, él va a hacer que te sientas como una diosa del amor. Si quieres aventura y riesgo, ahí lo vas a tener con su barbita de tres pa cuatro días, dispuesto a que subas de golpe y sin freno el Aconcagua. Y si lo que quieres es un castigador, también te va a entender. Será el más malote de la clase.
Se que tengo una gran reto ante mi. No sólo debo de aprender a ser un modelo de ubersexualidad. Mi misión no queda ahí, la responsabilidad va más allá. Debo de ilustrar a mis congéneres, tan proclives a lo liviano y lo superficial - bien lo sabéis vosotras-, que el ubersexual ha nacido pa no irse. Así es, ya no hay vuelta atrás, el camino hacia el nirvana de la masculinidad acaba de iniciarse.
P.D.: Esto…., colectivo femenino en general, si os ha conmovido esta simpática y reveladora nota, podéis comentármelo tanto en público como en privado, a vuestra elección lo dejo. Ya sabéis que siempre estoy dispuesto a escucharos.
No se de que me suena a mi lo de ubersexual... lo había leido antes..
Guapo, sólo falta completar todo eso, con saber cocinar .... es muy importante
loleison | 16-03-2009 10:33:05
Qué morro tienes, si es que eres todo un ubersexual, te falta depilarte la pelusilla esa de oso de la que hablasssssss jejejejejj
Merchita
Merchita | 18-03-2009 11:01:42
Lo que más me gusta de ti es esa barrigita que siempre asoma por debajo de tus tshirt, camisetas y demás ropita que te pones. Esos pelillos que asoman y ese obligo aireado sólo nos hace disfrutar cada día que te vemos.
Por cierto, también me mola cuando dejas airear ese culito con los vaqueros.
Siempre tuya | 18-03-2009 11:42:36
¡Ay, César Romero! Que esa clase de hombre no existe... Además, ¿quién necesita a un hombre perfecto? si existiera el hombre perfecto, nosotras con lo inteligentes que somos nos acabariamos aburriendo, que te lo digo yo
Isa | 12-04-2009 23:45:41